La higiene palpebral es una parte esencial del cuidado ocular,
especialmente en personas con sequedad ocular, blefaritis o disfunción de las glándulas de Meibomio.
Una rutina adecuada ayuda a mantener el equilibrio de la lágrima, reducir la inflamación del borde palpebral y
aliviar síntomas como picor, escozor o sensación de cuerpo extraño.
Paso 1: Aplicación de calor
Aplicar calor templado sobre los párpados cerrados durante 5 minutos.
Esto ayuda a hacer más fluidas las secreciones de las glándulas de Meibomio y prepara el párpado para el masaje.
Paso 2: Masaje palpebral
Tras el calor, se realiza un masaje suave con el ojo cerrado.
En el párpado superior, el movimiento se dirige de arriba hacia abajo; en el párpado inferior, de abajo hacia arriba, siempre hacia el borde de las pestañas.
El objetivo es facilitar la salida del meibum que forma la capa lipídica de la lágrima, mejorando así su calidad.
Paso 3: Limpieza palpebral
La limpieza se realiza con una gasa o producto específico para higiene ocular.
En párpado superior, con el ojo cerrado, se efectúan movimientos suaves y circulares.
En párpado inferior, con el ojo abierto, se limpia el borde de dentro hacia fuera.
Este paso elimina restos de grasa, secreciones y posibles bacterias.
Añadir comentario
Comentarios