Cómo leer un audiograma: guía sencilla para entender tu prueba de audición

¿Te han hecho una audiometría y te han entregado un audiograma lleno de líneas, números y símbolos?

Si al verlo has pensado “¿y ahora cómo interpreto todo esto?”, tranquilo. Aunque al principio pueda parecer complicado, un audiograma es una representación gráfica bastante sencilla de nuestra capacidad auditiva.

En esta guía vamos a explicar qué significan los ejes del gráfico, las frecuencias, los decibelios, los círculos, las equis, la vía aérea, la vía ósea y la famosa banana del habla.

Porque entender el resultado de una prueba auditiva es el primer paso para entender cómo estamos oyendo.

¿Qué es un audiograma?

El audiograma es la representación gráfica de los resultados obtenidos durante una audiometría.

La audiometría permite determinar hasta qué intensidad somos capaces de escuchar determinados sonidos en diferentes frecuencias. Los resultados de cada oído se representan en el audiograma mediante diferentes símbolos.

De esta manera podemos conocer no solamente cuánto oímos, sino también en qué frecuencias tenemos mayor o menor dificultad auditiva.

En una audiometría convencional se pueden estudiar tanto la vía aérea como la vía ósea. En la vía aérea los sonidos se presentan normalmente mediante auriculares o cascos, mientras que para la vía ósea se utiliza un vibrador colocado sobre el hueso mastoides.

Los dos ejes del audiograma

Para empezar a leer un audiograma hay que fijarse en sus dos ejes principales.

Eje horizontal: la frecuencia

En el eje horizontal, la línea inferior, aparecen las frecuencias, expresadas en hercios (Hz).

Las frecuencias bajas corresponden a sonidos más graves, mientras que las frecuencias altas corresponden a sonidos más agudos.

De izquierda a derecha encontramos, por tanto, sonidos progresivamente más agudos. Los sonidos graves y profundos se encuentran en la parte izquierda del audiograma, mientras que los sonidos más agudos aparecen hacia la derecha. Tal y como estarían en el teclado de un piano, por ejemplo.

Eje vertical: la intensidad

El eje vertical representa la intensidad del sonido que se expresa en decibelios (dB).

Aquí encontramos una característica que suele confundir a muchas personas:

En un audiograma, cuanto más abajo aparece un símbolo, mayor intensidad ha sido necesaria para que la persona detectara ese sonido. Es decir, hemos tenido que subir el volumen más para que la persona pueda oír ese pitido.

Por tanto, cuanto más arriba se encuentran los resultados, menor intensidad se ha necesitado para escuchar.

Esto es importante porque un audiograma es un poco antiintuitivo, no se interpreta como un gráfico convencional. En este caso, la escala está organizada de una manera diferente.


¿Qué significan los círculos y las equis?

Esta es probablemente una de las primeras cosas que queremos saber cuando recibimos un audiograma.

Habitualmente se utilizan diferentes símbolos para representar cada oído.

🔴 Oído derecho

El oído derecho se representa habitualmente en rojo.

  • O → vía aérea del oído derecho.

  • < → vía ósea del oído derecho.

🔵 Oído izquierdo

El oído izquierdo se representa habitualmente en azul.

  • X → vía aérea del oído izquierdo.

  • > → vía ósea del oído izquierdo.

Los símbolos permiten distinguir el oído y el tipo de medición realizada. Es importante señalar que la identificación mediante símbolos no depende únicamente del color; los sistemas estandarizados utilizan los propios símbolos para diferenciar las condiciones de la prueba.

Las marcas correspondientes a la vía aérea suelen aparecer unidas mediante una línea, mientras que las mediciones de vía ósea pueden representarse de forma diferente según las condiciones de la prueba.


¿Qué es la vía aérea?

La vía aérea es la forma más habitual de medir la sensibilidad auditiva.

Los sonidos se presentan mediante auriculares, cascos o insertos y deben recorrer el oído externo y medio hasta llegar al oído interno.

En el audiograma, la vía aérea se representa habitualmente mediante:

🔴 O para el oído derecho.

🔵 X para el oído izquierdo.

La línea que une los diferentes puntos permite observar cómo responde cada oído a las distintas frecuencias.


¿Y qué es la vía ósea?

En la vía ósea se utiliza un vibrador colocado normalmente sobre el hueso mastoides.

En lugar de presentar el sonido únicamente a través del conducto auditivo, las vibraciones se transmiten a través del cráneo y pueden estimular directamente el oído interno.

La comparación entre la vía aérea y la vía ósea aporta información muy importante para determinar las características de una pérdida auditiva.

En el audiograma podemos encontrar:

  • < para la vía ósea derecha.

  • > para la vía ósea izquierda.


¿Qué es el enmascaramiento?

Esta es una de las partes que más puede confundir cuando vemos un audiograma más completo.

En determinadas situaciones, cuando estamos evaluando un oído, el sonido que presentamos puede llegar a ser percibido también por el oído contrario.

Para evitar que esto falsee el resultado, se utiliza el enmascaramiento: se presenta un ruido al oído que no estamos evaluando para asegurarnos de que la respuesta corresponde realmente al oído que queremos estudiar.

Cuando se utiliza enmascaramiento, los símbolos del audiograma cambian.

En la representación que utilizamos habitualmente:

Oído derecho enmascarado:

  • Vía aérea →

  • Vía ósea → [

Oído izquierdo enmascarado:

  • Vía aérea →

  • Vía ósea → ]

Por eso, si alguna vez ves cuadrados, triángulos o corchetes en un audiograma, no significa que alguien se haya equivocado: solo están aportando información sobre las condiciones en las que se realizó la medición.


¿Cómo sé si existe una pérdida auditiva?

Esta es, probablemente, la pregunta que más interesa a quien tiene un audiograma delante.

La idea fundamental es muy sencilla:

Si para detectar un sonido necesitamos que tenga que presentarse a mayor intensidad, el símbolo aparecerá más abajo en el audiograma.

Cuanto más abajo se encuentren los resultados, mayor intensidad se ha necesitado para detectar esos sonidos.

Pero hay algo muy importante:

"No debemos interpretar un audiograma mirando solamente un punto."

Hay que observar:

  • Qué frecuencias están afectadas.

  • Si afecta a un oído o a los dos.

  • Qué diferencia existe entre ambos oídos.

  • Qué ocurre en la vía aérea.

  • Qué ocurre en la vía ósea cuando se realiza.

  • La forma de las curvas.

  • Y cómo se relacionan los resultados con la capacidad real de comprender el habla.

Por eso, un audiograma debe ser interpretado en su conjunto por un profesional.


La banana del habla: ¿qué es?

En algunos audiogramas, se observa una zona amarilla con forma de banana. Es la conocida banana del habla.

En ella se representa la zona aproximada de frecuencias e intensidades en la que se encuentran muchos de los sonidos que utilizamos al conversar.

Pero aquí hay una cuestión muy interesante.

"No todos los sonidos del habla tienen la misma frecuencia ni la misma intensidad."

Algunas vocales son más intensas y suelen situarse en zonas diferentes de las consonantes.

Por eso, una persona puede detectar determinadas palabras y, sin embargo, tener dificultades para percibir otras. En tu audiograma se puede, incluso, representar letras y sonidos según su frecuencia e intensidad aproximadas.


¿Qué ocurre cuando los resultados quedan por debajo de la banana del habla?

Cuando los resultados de una persona se encuentran por debajo de determinadas zonas de la banana del habla, algunos sonidos pueden resultar más difíciles de percibir.

Esto puede hacer que determinadas palabras se entiendan peor, especialmente cuando se escuchan aisladas o cuando no existe suficiente contexto para completar mentalmente la información.

Y aquí aparece una diferencia fundamental:

Oír y entender no son exactamente lo mismo.

Podemos detectar que alguien está hablando, pero tener dificultades para distinguir con claridad las palabras.


“Yo oigo, pero no entiendo”

Es una frase que escuchamos con mucha frecuencia:

“Yo oigo perfectamente, pero cuando hay varias personas hablando no entiendo lo que dicen.”

Y es importante prestar atención a esta situación.

Entender una conversación no depende únicamente de detectar los sonidos. También influyen factores como:

  • El ruido de fondo.

  • La distancia a la persona que habla.

  • La claridad del habla.

  • El tono de voz de la persona.
  • La atención.

  • El contexto.

  • Las características de la propia pérdida auditiva.

Por eso, dos personas con audiogramas parecidos pueden experimentar dificultades diferentes en su vida cotidiana.


¿Qué información podemos obtener de un audiograma?

Un audiograma bien realizado e interpretado nos permite conocer muchos aspectos de la audición.

Podemos valorar, entre otras cosas:

✔ Qué frecuencias están más afectadas.

✔ Si existe diferencia entre el oído derecho y el izquierdo.

✔ Si existe una diferencia entre vía aérea y vía ósea.

✔ El grado y la configuración de la pérdida auditiva.

✔ Si ha sido necesario realizar mediciones con enmascaramiento.

Y, junto con otras pruebas y con la información que aporta la propia persona, podemos obtener una visión mucho más completa de su audición.


¿Qué nos dice el audiograma sobre la necesidad de un audífono?

El audiograma es una herramienta fundamental para detectar, cuantificar y clasificar una pérdida auditiva y, junto con el resto de las pruebas, nos ayuda a valorar si una persona puede beneficiarse de una ayuda auditiva.

Pero el audiograma no es la única información que tenemos en cuenta.

La importancia de la logoaudiometría

La logoaudiometría nos permite valorar cómo percibe y comprende una persona el lenguaje hablado. No es lo mismo detectar un sonido que comprender correctamente las palabras que escuchamos.

Los resultados de esta prueba nos ayudan a conocer la capacidad de discriminación auditiva y, en determinados casos, a establecer unas expectativas de mejora con una adaptación protésica.

Por eso, antes de adaptar un audífono, no solo nos interesa saber qué sonidos necesita escuchar con mayor intensidad. También queremos conocer qué capacidad tiene para aprovechar esa información sonora una vez que se la proporcionemos de nuevo.

El oído y el cerebro trabajan juntos

Escuchar no consiste únicamente en que el oído capte un sonido. La información que llega a nuestros oídos tiene que ser procesada e interpretada por nuestro cerebro.

Cuando existe una pérdida auditiva, dejamos de percibir parte de los sonidos que nos rodean. Y no hablamos únicamente de las palabras de una conversación: a nuestro alrededor existen continuamente multitud de sonidos, desde diferentes voces hasta sonidos ambientales, señales acústicas, música o pequeños ruidos cotidianos.

Mantener una buena estimulación auditiva permite que nuestro sistema auditivo y nuestro cerebro continúen recibiendo y procesando información sonora.

Por eso, cuando existe una pérdida auditiva, no deberíamos esperar necesariamente a que la dificultad para comunicarnos sea muy grande para valorar una solución. Cuanto antes conozcamos cómo estamos oyendo, antes podremos decidir qué hacer.

Entonces, ¿el audiograma sirve para decidir si necesito un audífono?

Sí.

El audiograma nos proporciona una información esencial para determinar el grado y las características de la pérdida auditiva y valorar la necesidad de amplificación.

Pero para realizar una buena adaptación debemos unir esa información con la logoaudiometría, las características de la pérdida, las necesidades de la persona y las situaciones en las que encuentra dificultades.

El objetivo no es simplemente conseguir que la persona oiga más.

El objetivo es conseguir que pueda aprovechar mejor los sonidos que necesita escuchar y comprenderlos en su vida cotidiana.


¿Cuándo debería hacerme una revisión auditiva?

No es necesario esperar a que la dificultad auditiva sea evidente para realizar una revisión.

Puede ser conveniente consultar si:

  • Tienes que pedir que te repitan las cosas con frecuencia.

  • Subes mucho el volumen de la televisión o la radio.

  • Te cuesta seguir conversaciones cuando hay ruido.

  • Tienes la sensación de que algunas personas hablan demasiado bajo.

  • Notas diferencias entre un oído y otro.

  • Tus familiares te dicen que no escuchas bien.

  • Has notado un cambio reciente en tu audición.

Una revisión puede ayudarnos a saber si existe realmente una pérdida auditiva y qué características presenta.


¿Tienes un audiograma y no sabes interpretarlo?

Si tienes un audiograma en casa y no sabes qué significan sus círculos, equis, líneas y números, es completamente normal que al principio resulte difícil interpretarlo.

En Centro Óptico y Auditivo Gaspar podemos ayudarte a entender los resultados de tu prueba auditiva y valorar tu audición de forma individualizada.

Porque conocer cómo oyes es también una forma de cuidar tu salud auditiva.

¿Quieres verlo explicado en vídeo?

Si eres de los que prefieren aprender viendo cómo se hace, hemos preparado también un vídeo en el que explicamos cómo leer un audiograma paso a paso.

Puedes verlo aquí:

Cómo leer un audiograma – Vista y oído

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